/ sábado 13 de abril de 2019

Primeras impresiones del proceso por iniciar

Reconozco que no he seguido plenamente de cerca el proceso electoral en Aguascalientes, a punto de iniciar en su fase proselitista, después del registro de los candidatos. Pero hay algunas apreciaciones generales que comentar, por las posibles repercusiones que pudiesen tener en los resultados.

Tradicionalmente son menos seguidas y no están en el interés del elector las campañas intermedias y este es el caso. Pero ahora más se puede afianzar esta situación menos interés, con el peso relativo de las candidaturas y por el momento que atraviesan los distintos partidos, internamente y en cuanto su inserción en el electorado.

De tal manera que en tierra de ciegos el tuerto es rey, y la cuestionada candidata a presidente municipal por Aguascalientes postulada por el PAN, que pretende reelegirse, se encuentra punteando las encuestas. Esto nos dice mucho, anticipando algunos rasgos anodinos en esta campaña, al contrario de lo que incluso ya está sucediendo en otras entidades como Puebla y Baja California, donde también se disputan las gubernaturas.

Es factible que el PAN refrende su triunfo en Aguascalientes, como ocurrió en las elecciones federales del año pasado, aún el registro de una errática gestión a nivel estatal o la cuestionada administración municipal de Tere Ramírez, sobre todo por la salida dada en el tema del agua, que “de Guatemala se fue a guatepeor”.

Pero ese escenario se puede dar, debido a la endeblez del resto de los partidos políticos contendientes. Espero que ello no se deba a la máxima popular de que, de los males, el menor. El que de plano ha perdido toda la oportunidad que le proporcionaba el triunfo contundente del actual presidente de la República, con su debida expresión en julio pasado en Aguascalientes, es Morena.

¡Lástima! Pues tenían todas las posibilidades de seguir aprovechando ese empuje nacional, para sacar lo propio en esta entidad, pero ellos mismos se han encargado de alejar al electorado. Y conste que por ese partido y candidatos voté el año pasado; estoy de acuerdo en el proyecto que encabeza AMLO y trato de aportar desde mi trinchera lo que pueda para avanzar en el mismo. Pero Morena en Aguascalientes da pena ajena.

Varios elementos nos hacen concluir lo anterior. Primero, está su debilidad orgánica, que más allá lo que han construido en cuanto estructura electoral, no ha garantizado un trabajo político constante, permanente, sistematizado, inserto e influyente en el movimiento social. Tiene afiliados, pero no militantes, hay gran desuniformidad política e ideológica y eso a la larga y a la corta, desune y divide. Sigue predominando como movimiento, no en su combinación como partido.

Son conocidos los conflictos en su cúpula dirigente, que no han permitido tener estabilidad en la misma. Hay grupos a su interior, no obstante, estatutariamente los tienen prohibidos, pero sobre todo, han llegado a su seno personajes de otros partidos, sobre todo del PRI, que obviamente mantienen posturas diferentes a las que postula una agrupación progresista.

Y el cuarto elemento es que han postulado a un candidato a la presidencia municipal de Aguascalientes, que más allá de los méritos que pueda tener, se le asocia con el exgobernador priista Carlos Lozano de la Torre. Esto desalentará votantes hacia Morena.

La semana próxima proseguiremos sobre el tema.

Reconozco que no he seguido plenamente de cerca el proceso electoral en Aguascalientes, a punto de iniciar en su fase proselitista, después del registro de los candidatos. Pero hay algunas apreciaciones generales que comentar, por las posibles repercusiones que pudiesen tener en los resultados.

Tradicionalmente son menos seguidas y no están en el interés del elector las campañas intermedias y este es el caso. Pero ahora más se puede afianzar esta situación menos interés, con el peso relativo de las candidaturas y por el momento que atraviesan los distintos partidos, internamente y en cuanto su inserción en el electorado.

De tal manera que en tierra de ciegos el tuerto es rey, y la cuestionada candidata a presidente municipal por Aguascalientes postulada por el PAN, que pretende reelegirse, se encuentra punteando las encuestas. Esto nos dice mucho, anticipando algunos rasgos anodinos en esta campaña, al contrario de lo que incluso ya está sucediendo en otras entidades como Puebla y Baja California, donde también se disputan las gubernaturas.

Es factible que el PAN refrende su triunfo en Aguascalientes, como ocurrió en las elecciones federales del año pasado, aún el registro de una errática gestión a nivel estatal o la cuestionada administración municipal de Tere Ramírez, sobre todo por la salida dada en el tema del agua, que “de Guatemala se fue a guatepeor”.

Pero ese escenario se puede dar, debido a la endeblez del resto de los partidos políticos contendientes. Espero que ello no se deba a la máxima popular de que, de los males, el menor. El que de plano ha perdido toda la oportunidad que le proporcionaba el triunfo contundente del actual presidente de la República, con su debida expresión en julio pasado en Aguascalientes, es Morena.

¡Lástima! Pues tenían todas las posibilidades de seguir aprovechando ese empuje nacional, para sacar lo propio en esta entidad, pero ellos mismos se han encargado de alejar al electorado. Y conste que por ese partido y candidatos voté el año pasado; estoy de acuerdo en el proyecto que encabeza AMLO y trato de aportar desde mi trinchera lo que pueda para avanzar en el mismo. Pero Morena en Aguascalientes da pena ajena.

Varios elementos nos hacen concluir lo anterior. Primero, está su debilidad orgánica, que más allá lo que han construido en cuanto estructura electoral, no ha garantizado un trabajo político constante, permanente, sistematizado, inserto e influyente en el movimiento social. Tiene afiliados, pero no militantes, hay gran desuniformidad política e ideológica y eso a la larga y a la corta, desune y divide. Sigue predominando como movimiento, no en su combinación como partido.

Son conocidos los conflictos en su cúpula dirigente, que no han permitido tener estabilidad en la misma. Hay grupos a su interior, no obstante, estatutariamente los tienen prohibidos, pero sobre todo, han llegado a su seno personajes de otros partidos, sobre todo del PRI, que obviamente mantienen posturas diferentes a las que postula una agrupación progresista.

Y el cuarto elemento es que han postulado a un candidato a la presidencia municipal de Aguascalientes, que más allá de los méritos que pueda tener, se le asocia con el exgobernador priista Carlos Lozano de la Torre. Esto desalentará votantes hacia Morena.

La semana próxima proseguiremos sobre el tema.

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