/ jueves 4 de julio de 2019

El hombre es su palabra

Sea la presente entrega un homenaje a LA MUJER MEXICANA a su talento y presencia en el México Moderno, personificada por méritos propios en DOÑA GRISELDA ÁLVAREZ, MUJER Y POETA que pone en alto relieve la afirmación válida de que el hombre y la mujer son iguales, todavía más son el complemento perfecto que hermanados en ideales y propósitos, tienen como encomienda la construcción de un mundo mejor que el que recibieron. Hombre y mujer son complemento, no enemigos ni contrarios.

El amable escritor oaxaqueño, Don Andrés Henestrosa, escribió en el prólogo de un libro fundamental de nuestra autora ANATOMÍA SUPERFICIAL (1967) que:

Griselda Álvarez, comenzó a escribir tardíamente, cuando su voz hecha en la sombra, minuto a minuto, pudo resistir la luz del sol sin marchitarse. Esto-su aparición tardía en las letras- explica su ausencia de algunas de nuestras más rigurosas y bien realizadas antologías

Griselda Álvarez señorea todos los metros, las formas todas. Escribe con igual maestría el verso libre que el medido, el preso en la jaula de las sílabas contadas, de la rima. Porque solo puede desobedecer las leyes quien ha sabido cumplirlas, violar las reglas quién pueda inventarlas de nuevo, sin contar que la poesía cabe por igual en los versos libres como en los rimados. Hacer poesía no es cazar las palabras ni rimar los cabos de los versos. A eso se le llama escribir versos.Y eso todo hijo de vecino puede hacerlo. Griselda Álvarez, hasta cuando escribe en prosa, nos entrega poesía, es decir, comunica, exalta, promueve amor a la vida, produce alegría, angustia, tristeza; da, en suma, testimonio de la condición angélica del hombre...

Aprendió en largos, dolorosos trabajos, a traducirse, a dar cauce a su sangre y sus lágrimas, las solas dos cosas en que moja la pluma. Los veintiún sonetos que integran este libro son el testimonio de las cumbres que ha escalado.

El soneto exige dos cosas, dos elementos: inspiración y trabajo; junta al poeta romántico y al poeta clásico

ANATOMíA SUPERFICIAL es un solo poema, dividido en veintiún cantos. Parece escrito en una sola noche, en un solo golpe de aquella inspiración que ya dijimos. O de aquel trabajo, o de aquel dominio que la autora ejerce sobre su oficio. Sin reclamar la lira, antes que la inspiración cese y se disipe.

ES UN CANTO DE AMOR dictado por todos los sentidos, los del cuerpo y los del espíritu, igualmente sagrados.

Tiembla la carne y tiembla el alma en estos sonetos de singular perfección formal y de irreprochable contenido. Las partes del cuerpo del amado, pero también su voz. Sin que ninguna parte se advierta, sin que ninguna palabra lo denuncie, los sonetos están transidos, invadidos de apariencia amorosa y recuerdos de deleites pasados, cuyo rastro nunca se enfría ni deja de quemar, y es ejercicio de los buenos amantes reconstruir y gozar en las horas frenéticas de la soledad. Mujer y poeta, Griselda lo dice todo, sin que nada disuene

Un libro muy hermoso, escrito por una maestra de escuela, por una mujer y siempre por una poetisa: La sombra niña... Don Andrés Henestrosa

Pero estoy por creer que los sentidos del cuerpo en nada ceden a los del alma, que sin uno la otra no existiría.

Ahora todo parece tan natural, tan de la vida, sino que nos habíamos extraviado al condenar a uno en favor de la otra. La sangre es espíritu y es carne. Las lágrimas son sangre de los ojos, como lo son de la mente, de donde parecen que brotan. Con sangre, lágrimas, están escritos estos sonetos, Griselda, Por eso vivirán lo que tu nombre. Lo que el olvido recuerde, eso serán.

(Tomado de Anatomía superficial. -Griselda Álvarez. -colección tezontle. - F.C.E.-1967-)

Sea la presente entrega un homenaje a LA MUJER MEXICANA a su talento y presencia en el México Moderno, personificada por méritos propios en DOÑA GRISELDA ÁLVAREZ, MUJER Y POETA que pone en alto relieve la afirmación válida de que el hombre y la mujer son iguales, todavía más son el complemento perfecto que hermanados en ideales y propósitos, tienen como encomienda la construcción de un mundo mejor que el que recibieron. Hombre y mujer son complemento, no enemigos ni contrarios.

El amable escritor oaxaqueño, Don Andrés Henestrosa, escribió en el prólogo de un libro fundamental de nuestra autora ANATOMÍA SUPERFICIAL (1967) que:

Griselda Álvarez, comenzó a escribir tardíamente, cuando su voz hecha en la sombra, minuto a minuto, pudo resistir la luz del sol sin marchitarse. Esto-su aparición tardía en las letras- explica su ausencia de algunas de nuestras más rigurosas y bien realizadas antologías

Griselda Álvarez señorea todos los metros, las formas todas. Escribe con igual maestría el verso libre que el medido, el preso en la jaula de las sílabas contadas, de la rima. Porque solo puede desobedecer las leyes quien ha sabido cumplirlas, violar las reglas quién pueda inventarlas de nuevo, sin contar que la poesía cabe por igual en los versos libres como en los rimados. Hacer poesía no es cazar las palabras ni rimar los cabos de los versos. A eso se le llama escribir versos.Y eso todo hijo de vecino puede hacerlo. Griselda Álvarez, hasta cuando escribe en prosa, nos entrega poesía, es decir, comunica, exalta, promueve amor a la vida, produce alegría, angustia, tristeza; da, en suma, testimonio de la condición angélica del hombre...

Aprendió en largos, dolorosos trabajos, a traducirse, a dar cauce a su sangre y sus lágrimas, las solas dos cosas en que moja la pluma. Los veintiún sonetos que integran este libro son el testimonio de las cumbres que ha escalado.

El soneto exige dos cosas, dos elementos: inspiración y trabajo; junta al poeta romántico y al poeta clásico

ANATOMíA SUPERFICIAL es un solo poema, dividido en veintiún cantos. Parece escrito en una sola noche, en un solo golpe de aquella inspiración que ya dijimos. O de aquel trabajo, o de aquel dominio que la autora ejerce sobre su oficio. Sin reclamar la lira, antes que la inspiración cese y se disipe.

ES UN CANTO DE AMOR dictado por todos los sentidos, los del cuerpo y los del espíritu, igualmente sagrados.

Tiembla la carne y tiembla el alma en estos sonetos de singular perfección formal y de irreprochable contenido. Las partes del cuerpo del amado, pero también su voz. Sin que ninguna parte se advierta, sin que ninguna palabra lo denuncie, los sonetos están transidos, invadidos de apariencia amorosa y recuerdos de deleites pasados, cuyo rastro nunca se enfría ni deja de quemar, y es ejercicio de los buenos amantes reconstruir y gozar en las horas frenéticas de la soledad. Mujer y poeta, Griselda lo dice todo, sin que nada disuene

Un libro muy hermoso, escrito por una maestra de escuela, por una mujer y siempre por una poetisa: La sombra niña... Don Andrés Henestrosa

Pero estoy por creer que los sentidos del cuerpo en nada ceden a los del alma, que sin uno la otra no existiría.

Ahora todo parece tan natural, tan de la vida, sino que nos habíamos extraviado al condenar a uno en favor de la otra. La sangre es espíritu y es carne. Las lágrimas son sangre de los ojos, como lo son de la mente, de donde parecen que brotan. Con sangre, lágrimas, están escritos estos sonetos, Griselda, Por eso vivirán lo que tu nombre. Lo que el olvido recuerde, eso serán.

(Tomado de Anatomía superficial. -Griselda Álvarez. -colección tezontle. - F.C.E.-1967-)

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