/ domingo 7 de julio de 2024

La violencia obstétrica también es violencia de género

¿Alguna vez has escuchado hablar sobre ello? ¡Toma nota! Ocurre más de lo que creemos

Poco o nada se ha hablado sobre la violencia obstétrica: una manifestación más de la violencia de género. Los datos registran que la violencia obstétrica se encuentra normalizada entre los médicos y las pacientes.

Esta modalidad de violencia se ejerce sobre miles de mujeres en el país y en todo el mundo. Se coloca dentro de las prácticas ejercidas por los profesionales de la salud y las instituciones públicas y privadas.

Al mismo tiempo, se ven involucradas relaciones de poder en donde los médicos ven a los cuerpos de las pacientes como objetos manipulables y propiedades exclusivas de sus costumbres, percepciones y deseos. Es importante visibilizar y erradicar la violencia obstétrica que durante tantos años ha sido naturalizada.

El Observatorio de Mortalidad Materna en México ha visibilizado los numerosos casos de violencia obstétrica durante, antes y/o después del parto. Asimismo, se destacan algunas acciones que usualmente se llevan a cabo y que repercuten gravemente en los cuerpos de las mujeres y en sus derechos:

  • La falta de acompañamiento, en donde se les deja solas sin interlocutores de confianza ni testigos de lo que sucede durante el trabajo de parto.
  • El mal trato que reciben a lo largo de su estancia en el hospital, mediante comentarios descalificadores y/o sarcásticos.
  • La falta de información sobre sus estados de salud y las de sus bebés.
  • Las cesáreas innecesarias.

El respeto por los derechos de las mujeres al momento de ejercer la atención, el cuidado, el acompañamiento y la cura, son prácticamente inexistentes. Las mujeres embarazadas en particular, son percibidas como cuerpos a los que se les puede ejercer la medicina, pero sin contemplar sus puntos de vista, emociones y experiencias.

Las situaciones de violencia que se producen en los hospitales, las clínicas y los centros de salud, se manifiestan como problemáticas sociales relacionadas con la discriminación hacia las mujeres de sectores más vulnerables, las que tienen muchos hijos e hijas o las que no desean ser madres.

A lo largo de la historia, se ha mostrado que la relación entre el médico y la paciente se establece como una relación de poder, en donde es difícil cuestionar, dudar, sugerir o contradecir a los médicos. Por lo que se impide expresar con total libertad las decisiones de las pacientes, más aún en momentos tan decisivos como el trabajo de parto.

Es necesario resaltar que la violencia obstétrica puede ser interpretada como violencia física, psicológica, sexual, económica y simbólica. Algunos ejemplos de violencia física son: el legrado sin anestesia, la dilatación manual del cuello del útero, el desprendimiento de membranas o la maniobra de Kristeller.

Las situaciones de violencia que se producen en los hospitales, las clínicas y los centros de salud, se manifiestan como problemáticas sociales | Cortesía | Facebook | @Sofia Weidner, ilustradora


Algunas provocan un aumento del dolor y otras dejan cicatrices que pudieron haberse evitado, como la episiotomía o la cesárea

La violencia psicológica o simbólica, se hace visible al provocar en las mujeres sentimientos de culpa a través de la desvalorización, los insultos, las humillaciones y las amenazas. La violencia sexual se puede percibir cuando se agrede directa o indirectamente al cuerpo, provocando sensaciones de incomodidad en la paciente.

Los relatos y testimonios de mujeres que se animan a contar sus experiencias con instituciones médicas, es un paso monumental para que se empiece a hablar sobre esta problemática. Además, es necesario que los profesionales de salud se formen con base en direcciones de perspectiva de género, para que el proceso de gestación, parto y postparto no se convierta en una forma más de violentarlas.

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Poco o nada se ha hablado sobre la violencia obstétrica: una manifestación más de la violencia de género. Los datos registran que la violencia obstétrica se encuentra normalizada entre los médicos y las pacientes.

Esta modalidad de violencia se ejerce sobre miles de mujeres en el país y en todo el mundo. Se coloca dentro de las prácticas ejercidas por los profesionales de la salud y las instituciones públicas y privadas.

Al mismo tiempo, se ven involucradas relaciones de poder en donde los médicos ven a los cuerpos de las pacientes como objetos manipulables y propiedades exclusivas de sus costumbres, percepciones y deseos. Es importante visibilizar y erradicar la violencia obstétrica que durante tantos años ha sido naturalizada.

El Observatorio de Mortalidad Materna en México ha visibilizado los numerosos casos de violencia obstétrica durante, antes y/o después del parto. Asimismo, se destacan algunas acciones que usualmente se llevan a cabo y que repercuten gravemente en los cuerpos de las mujeres y en sus derechos:

  • La falta de acompañamiento, en donde se les deja solas sin interlocutores de confianza ni testigos de lo que sucede durante el trabajo de parto.
  • El mal trato que reciben a lo largo de su estancia en el hospital, mediante comentarios descalificadores y/o sarcásticos.
  • La falta de información sobre sus estados de salud y las de sus bebés.
  • Las cesáreas innecesarias.

El respeto por los derechos de las mujeres al momento de ejercer la atención, el cuidado, el acompañamiento y la cura, son prácticamente inexistentes. Las mujeres embarazadas en particular, son percibidas como cuerpos a los que se les puede ejercer la medicina, pero sin contemplar sus puntos de vista, emociones y experiencias.

Las situaciones de violencia que se producen en los hospitales, las clínicas y los centros de salud, se manifiestan como problemáticas sociales relacionadas con la discriminación hacia las mujeres de sectores más vulnerables, las que tienen muchos hijos e hijas o las que no desean ser madres.

A lo largo de la historia, se ha mostrado que la relación entre el médico y la paciente se establece como una relación de poder, en donde es difícil cuestionar, dudar, sugerir o contradecir a los médicos. Por lo que se impide expresar con total libertad las decisiones de las pacientes, más aún en momentos tan decisivos como el trabajo de parto.

Es necesario resaltar que la violencia obstétrica puede ser interpretada como violencia física, psicológica, sexual, económica y simbólica. Algunos ejemplos de violencia física son: el legrado sin anestesia, la dilatación manual del cuello del útero, el desprendimiento de membranas o la maniobra de Kristeller.

Las situaciones de violencia que se producen en los hospitales, las clínicas y los centros de salud, se manifiestan como problemáticas sociales | Cortesía | Facebook | @Sofia Weidner, ilustradora


Algunas provocan un aumento del dolor y otras dejan cicatrices que pudieron haberse evitado, como la episiotomía o la cesárea

La violencia psicológica o simbólica, se hace visible al provocar en las mujeres sentimientos de culpa a través de la desvalorización, los insultos, las humillaciones y las amenazas. La violencia sexual se puede percibir cuando se agrede directa o indirectamente al cuerpo, provocando sensaciones de incomodidad en la paciente.

Los relatos y testimonios de mujeres que se animan a contar sus experiencias con instituciones médicas, es un paso monumental para que se empiece a hablar sobre esta problemática. Además, es necesario que los profesionales de salud se formen con base en direcciones de perspectiva de género, para que el proceso de gestación, parto y postparto no se convierta en una forma más de violentarlas.

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