/ lunes 12 de agosto de 2019

PRESENCIA | Cosas del "forcejeo" actual entre Gobierno e I.P.

POR: RENÉ GALINDO SOLÍS

Para que un proyecto de nación camine se requiere que haya comunicación y acuerdos entre el gobierno y quienes producen y generan riqueza, para aplicar la dinámica que apoye la conformación, avance y progreso de quienes formamos parte medular de ese proyecto.

A esa “perogrullesca” verdad se debe de agregar que cada nación en el mundo ha tenido sus métodos para orientar ese camino, pero al aplicarlos ha fallado en muchos aspectos, entre ellos la obligada dependencia de uno y otros elementos que generen, conjuntamente, esa riqueza y progreso.

Cuando alguno de esos factores por causas internas o externas vienen los “forcejeos” que desajustan ese objetivo, porque justamente cada parte defiende los intereses que representa, internos o de procedencia externa, las cosas se complican y requieren de revisión y diálogo para ventilar esos diferendos.

El economista y matemático, Hugo Galindo Solís (q.e.p.d.), destacaba que lo más difícil de esa ciencia era lograr la unicidad de ecuaciones, pero no imposible si se trabajaba para resolver ese problema, difícil, pero no imposible, reiteraba.

Guardadas las analogías en ese sentido, en todos los países la búsqueda de esa unidad ha sido “piedra de toque” y en México por supuesto, para convertir esa conciliación de esfuerzos en la consecución de objetivos, a pesar de los diferendos que hubiere entre gobiernos y las clases productivas y empresariales.

En fin, ¿qué pasa ahora?, nos preguntamos los mexicanos, atentos a la situación por la que pasa el país, y quienes sin interrumpir sus labores y actividades reciben diariamente una avalancha de cuestionamientos y dicterios, a los cambios que opera el nuevo gobierno, pero también la aprobación de las mayorías de los que aprueban las reformas.

Es cierto, hay los problemas y protestas justificadas – pero no todas- que sectores importantes ejercen, en una inédita práctica democrática en los medios de comunicación y círculos de opinión que antes no expresaban tan abiertamente sus desacuerdos y reconvenciones sobre el ejercicio administrativo de los gobiernos.

Pero también en ese descontento focalizado, y en las redes sociales, se advierte el contenido de la sevicia grupal, de grupos refractarios y de intereses afectados en ese rechazo verbal y a veces desinformado en las que llaman “fake news”, que en cristiano quiere decir noticias falsas que menudean en esos medios de comunicación

Aquí caben las preguntas: ¿Realmente el nuevo gobierno y sus proyectos están "divorciados radicalmente de la iniciativa privada? No. ¿Hay ruptura del diálogo?, tampoco, las pláticas continúan directa o en medios diversos. ¿Están en contubernio? No hay señales de ello. ¿Actúan bajo valores entendidos” en una controversia simulada? No es creíble.

Porque aún con la cautela y reducción de los gobiernos e iniciativa privada, con sus propias condiciones cada parte sabe perfectamente que tienen que trabajar conjuntamente -aunque no literalmente unidos- para que sus objetivos coincidan en la estabilidad del país, en la economía, patrimonial y políticamente, aún en medio del “vaivén”, cambios profundos y disputas internacionales en el planeta.

Así es que con “sus asegunes” y visión propia, la cúpula empresarial de México, representada por Gustavo de Hoyos, ha señalado su inconformidad y opinión sobre los proyectos del gobierno del presidente López Obrador y miembros de su gabinete, que según sus estudios, experiencias y observaciones, son inviables y costosos, pero sigue en contacto con el Gobierno federal.

Desde el principio de la nueva administración presidencial sectores bancarios, financieros, e inversionistas foráneos cuestionaron los proyectos y programas, que todos los mexicanos y en el extranjero conocemos y se llevan a cabo, a pesar de los “agoreros del desastre inminente”, que lo toman de pretexto para relacionarlos con los graves problemas concatenados de la presente crisis.

La verdad es que empresarios mexicanos e inversionistas extranjeros siguen demostrando confianza en que esa enésima crisis tiende a atenuarse. Destaca el mexicano Carlos Slim, (el tercer hombre más rico del mundo) a quien un periodista local le titula su columna con un sesgado: ¡Gracias Carlos Slim¡ y lo ungen ¡como “héroe”¡, por invertir su capital, para fortalecer proyectos y programas de la 4T.

NOTA: esta columna no es gacetilla ni partidista alguna.

Gracias por leerme.

Web: www.presenciaags.com.mx

POR: RENÉ GALINDO SOLÍS

Para que un proyecto de nación camine se requiere que haya comunicación y acuerdos entre el gobierno y quienes producen y generan riqueza, para aplicar la dinámica que apoye la conformación, avance y progreso de quienes formamos parte medular de ese proyecto.

A esa “perogrullesca” verdad se debe de agregar que cada nación en el mundo ha tenido sus métodos para orientar ese camino, pero al aplicarlos ha fallado en muchos aspectos, entre ellos la obligada dependencia de uno y otros elementos que generen, conjuntamente, esa riqueza y progreso.

Cuando alguno de esos factores por causas internas o externas vienen los “forcejeos” que desajustan ese objetivo, porque justamente cada parte defiende los intereses que representa, internos o de procedencia externa, las cosas se complican y requieren de revisión y diálogo para ventilar esos diferendos.

El economista y matemático, Hugo Galindo Solís (q.e.p.d.), destacaba que lo más difícil de esa ciencia era lograr la unicidad de ecuaciones, pero no imposible si se trabajaba para resolver ese problema, difícil, pero no imposible, reiteraba.

Guardadas las analogías en ese sentido, en todos los países la búsqueda de esa unidad ha sido “piedra de toque” y en México por supuesto, para convertir esa conciliación de esfuerzos en la consecución de objetivos, a pesar de los diferendos que hubiere entre gobiernos y las clases productivas y empresariales.

En fin, ¿qué pasa ahora?, nos preguntamos los mexicanos, atentos a la situación por la que pasa el país, y quienes sin interrumpir sus labores y actividades reciben diariamente una avalancha de cuestionamientos y dicterios, a los cambios que opera el nuevo gobierno, pero también la aprobación de las mayorías de los que aprueban las reformas.

Es cierto, hay los problemas y protestas justificadas – pero no todas- que sectores importantes ejercen, en una inédita práctica democrática en los medios de comunicación y círculos de opinión que antes no expresaban tan abiertamente sus desacuerdos y reconvenciones sobre el ejercicio administrativo de los gobiernos.

Pero también en ese descontento focalizado, y en las redes sociales, se advierte el contenido de la sevicia grupal, de grupos refractarios y de intereses afectados en ese rechazo verbal y a veces desinformado en las que llaman “fake news”, que en cristiano quiere decir noticias falsas que menudean en esos medios de comunicación

Aquí caben las preguntas: ¿Realmente el nuevo gobierno y sus proyectos están "divorciados radicalmente de la iniciativa privada? No. ¿Hay ruptura del diálogo?, tampoco, las pláticas continúan directa o en medios diversos. ¿Están en contubernio? No hay señales de ello. ¿Actúan bajo valores entendidos” en una controversia simulada? No es creíble.

Porque aún con la cautela y reducción de los gobiernos e iniciativa privada, con sus propias condiciones cada parte sabe perfectamente que tienen que trabajar conjuntamente -aunque no literalmente unidos- para que sus objetivos coincidan en la estabilidad del país, en la economía, patrimonial y políticamente, aún en medio del “vaivén”, cambios profundos y disputas internacionales en el planeta.

Así es que con “sus asegunes” y visión propia, la cúpula empresarial de México, representada por Gustavo de Hoyos, ha señalado su inconformidad y opinión sobre los proyectos del gobierno del presidente López Obrador y miembros de su gabinete, que según sus estudios, experiencias y observaciones, son inviables y costosos, pero sigue en contacto con el Gobierno federal.

Desde el principio de la nueva administración presidencial sectores bancarios, financieros, e inversionistas foráneos cuestionaron los proyectos y programas, que todos los mexicanos y en el extranjero conocemos y se llevan a cabo, a pesar de los “agoreros del desastre inminente”, que lo toman de pretexto para relacionarlos con los graves problemas concatenados de la presente crisis.

La verdad es que empresarios mexicanos e inversionistas extranjeros siguen demostrando confianza en que esa enésima crisis tiende a atenuarse. Destaca el mexicano Carlos Slim, (el tercer hombre más rico del mundo) a quien un periodista local le titula su columna con un sesgado: ¡Gracias Carlos Slim¡ y lo ungen ¡como “héroe”¡, por invertir su capital, para fortalecer proyectos y programas de la 4T.

NOTA: esta columna no es gacetilla ni partidista alguna.

Gracias por leerme.

Web: www.presenciaags.com.mx