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Vuelven a las andadas los extorsionadores telefónicos

  • El Sol del Centro
  • en Policía

Con la amenaza de que tenían secuestrada a una de sus hijas, avezados delincuentes pretendieron extorsionar a una sexagenaria, a la cual exigieron les depositara 200 mil pesos a cambio de dejarla en libertad y no hacerle daño.

Los hechos se registraron pasadas las 13:30 horas de ayer cuando la madre de familia, quien cuenta con 69 años de edad se encontraba en su casa, al norte de la ciudad, donde recibió una llamada telefónica en la cual en primera instancia escuchó la voz de una mujer, quien llorando desesperada le aseguraba ser su hija y encontrarse secuestrada por criminales que no dudarían en herirla e incluso asesinarla si no hacía lo que ellos le decían.

Sin dar crédito a lo que escuchaba y al tiempo que la invadía un terrible nerviosismo, el ama de casa escuchó atenta las instrucciones que por la misma vía telefónica le dio un hombre, el cual con firmeza le indicó que él no tenía la menor intención de provocar lesión alguna en la humanidad de su hija, pero que se vería en la necesidad de hacerlo si no le entregaba el dinero exigido, el cual tendría que ser depositado en una tienda OXXO que se ubica en el cruce de las calles Independencia y Norberto Gómez.

Con un nudo en la garganta, la mujer le aseguró al malhechor que ni de broma poseía tan elevada cantidad y que a lo sumo podría disponer de mil pesos si alguno de sus vecinos se los facilitaba en ese momento con urgencia.

Como un “favor”, se le permitió que depositara sólo ese dinero, por lo que rápidamente la sexagenaria se dirigió a la tienda de conveniencia indicada donde, al llegar una de las empleadas se percató que se encontraba sumamente nerviosa y no atinaba a coordinar sus ideas, razón por la que solicitó la presencia de la Policía Municipal, cuyos elementos a bordo de la unidad 081 hicieron acto de presencia y le indicaron que lo que ella estaba viviendo era una extorsión.

Al cuestionarla sobre cuál podría ser el paradero de su hija en esos momentos, la madre de familia les dio una dirección, hasta donde la trasladaron a bordo de la unidad policial para que pudiera corroborar que se encontraba en perfectas condiciones, comprobando así que sólo se trataba de un chantaje telefónico que afortunadamente no llegó a concretarse.