/ sábado 1 de diciembre de 2018

Recuento de los daños




Estamos en pleno proceso de cambio, no sólo del Poder Ejecutivo, sino de muchos más cambios que significarán el inicio de lo que quienes ascendieron al poder, ahora llaman “La Cuarta Transformación”

A esta Cuarta Transformación, le anteceden la Primera Transformación que fue el inicio y la consecución de la Independencia de España. A ella le siguió la Segunda Transformación con la Restauración de la República que logró Benito Juárez en el siglo XIX Y; finalmente la Tercera Transformación que se generó al triunfo de la Revolución Mexicana.

Los años han pasado y el país ha logrado una enorme transformación, en el tiempo de Porfirio Díaz y bajo el lema de “Poca política y mucha administración”, nuestro país alcanzó un grado de desarrollo que a muchos sorprendió.

Ya en el siglo XX y bajo la conducción política del PRI, el país siguió avanzando y modernizándose, al grado que los logros alcanzados bajo el período conocido como Desarrollo Estabilizador, se conocen como el “Milagro mexicano”.

Ciertamente hay muchos logros que se han alcanzado y debemos reconocer a los gobierno del PRI, lamentablemente esos avances se hicieron acompañar de algunos gobiernos muy malos, especialmente los de Echeverría y López Portillo.

Estos dos individuos fueron los causantes de las catástrofes económicas que marcaron el estancamiento y retroceso económico de México, algo que también se conoce como la “Década pérdida”.

A ellos siguió la administración de Miguel de la Madrid Hurtado, quien desde el inicio de su campaña política identificó y reconoció uno de los principales problemas del país, “la corrupción”. Esta percepción creciente en el ánimo de la gente le llevó a postular uno de sus enunciados de campaña, me refiero a la llamada “Renovación Moral”.

Era un reconocimiento al crecimiento de la corrupción y la perniciosa e insultante impunidad, problemas que lejos de atacarse y desterrarse siguen creciendo y se han convertido en un insulto para la gente.

Al inicio de su sexenio creo la entonces llamada Secretaria de la Contraloría y Desarrollo Administrativo, misma que en 2013 cambió a Secretaría de la Función Pública. Llámese como llame, esta dependencia ha sido un elefante blanco, no ha cumplido su función y es un premio de consolación para sus titulares, sí no pregúntenle a Arely Gómez.

Siguiendo la huella de la corrupción, vimos como en el sexenio de Salinas de Gortari, esta práctica siguió creciendo a paso veloz, hubo más practicantes que superaron a sus antecesores y se robaron todo y, no sólo eso, sino que causaron una de las peores crisis.

Repitiendo el patrón de contexto que heredó De la Madrid, después fue Ernesto Zedillo Ponce de León, quien asumió la Presidencia en medio de una severa crisis económica pero ahora acompañada de una crisis política, en medio del asesinato de Luis Donaldo Colosio.

Gracias a Zedillo el país encontró el inicio de la estabilidad económica que ha perdurado hasta nuestros días. Sin embargo, la corrupción e impunidad han seguido su camino sin que nadie la detenga.

Durante el mandato de los panistas Vicente Fox y Calderón Hinojosa, este cáncer siguió creciendo, pero lo peor vino durante la administración de Peña Nieto, quien después del escándalo de la Casa Blanca, tuvo el descaro de instruir al Secretario de la Función Pública para investigar este hecho. El resultado ya lo conocemos, todo fue legal y no hubo ningún acto de corrupción por parte de su esposa.

Ahora toca al presidente López Obrador cumplir con su promesa de campaña de acabar la corrupción, es un enorme reto que todos esperamos que cumpla a cabalidad, a veces las buenas intenciones se quedan en eso, recordemos la renovación moral que es letra muerta.

Deseamos que pueda cumplir con sus promesas de campaña, que esa honestidad valiente sea capaz de erradicar la corrupción e impunidad que nos fueron heredadas por nuestros conquistadores. Queremos que esa honestidad valiente se convierta en realidad.





Estamos en pleno proceso de cambio, no sólo del Poder Ejecutivo, sino de muchos más cambios que significarán el inicio de lo que quienes ascendieron al poder, ahora llaman “La Cuarta Transformación”

A esta Cuarta Transformación, le anteceden la Primera Transformación que fue el inicio y la consecución de la Independencia de España. A ella le siguió la Segunda Transformación con la Restauración de la República que logró Benito Juárez en el siglo XIX Y; finalmente la Tercera Transformación que se generó al triunfo de la Revolución Mexicana.

Los años han pasado y el país ha logrado una enorme transformación, en el tiempo de Porfirio Díaz y bajo el lema de “Poca política y mucha administración”, nuestro país alcanzó un grado de desarrollo que a muchos sorprendió.

Ya en el siglo XX y bajo la conducción política del PRI, el país siguió avanzando y modernizándose, al grado que los logros alcanzados bajo el período conocido como Desarrollo Estabilizador, se conocen como el “Milagro mexicano”.

Ciertamente hay muchos logros que se han alcanzado y debemos reconocer a los gobierno del PRI, lamentablemente esos avances se hicieron acompañar de algunos gobiernos muy malos, especialmente los de Echeverría y López Portillo.

Estos dos individuos fueron los causantes de las catástrofes económicas que marcaron el estancamiento y retroceso económico de México, algo que también se conoce como la “Década pérdida”.

A ellos siguió la administración de Miguel de la Madrid Hurtado, quien desde el inicio de su campaña política identificó y reconoció uno de los principales problemas del país, “la corrupción”. Esta percepción creciente en el ánimo de la gente le llevó a postular uno de sus enunciados de campaña, me refiero a la llamada “Renovación Moral”.

Era un reconocimiento al crecimiento de la corrupción y la perniciosa e insultante impunidad, problemas que lejos de atacarse y desterrarse siguen creciendo y se han convertido en un insulto para la gente.

Al inicio de su sexenio creo la entonces llamada Secretaria de la Contraloría y Desarrollo Administrativo, misma que en 2013 cambió a Secretaría de la Función Pública. Llámese como llame, esta dependencia ha sido un elefante blanco, no ha cumplido su función y es un premio de consolación para sus titulares, sí no pregúntenle a Arely Gómez.

Siguiendo la huella de la corrupción, vimos como en el sexenio de Salinas de Gortari, esta práctica siguió creciendo a paso veloz, hubo más practicantes que superaron a sus antecesores y se robaron todo y, no sólo eso, sino que causaron una de las peores crisis.

Repitiendo el patrón de contexto que heredó De la Madrid, después fue Ernesto Zedillo Ponce de León, quien asumió la Presidencia en medio de una severa crisis económica pero ahora acompañada de una crisis política, en medio del asesinato de Luis Donaldo Colosio.

Gracias a Zedillo el país encontró el inicio de la estabilidad económica que ha perdurado hasta nuestros días. Sin embargo, la corrupción e impunidad han seguido su camino sin que nadie la detenga.

Durante el mandato de los panistas Vicente Fox y Calderón Hinojosa, este cáncer siguió creciendo, pero lo peor vino durante la administración de Peña Nieto, quien después del escándalo de la Casa Blanca, tuvo el descaro de instruir al Secretario de la Función Pública para investigar este hecho. El resultado ya lo conocemos, todo fue legal y no hubo ningún acto de corrupción por parte de su esposa.

Ahora toca al presidente López Obrador cumplir con su promesa de campaña de acabar la corrupción, es un enorme reto que todos esperamos que cumpla a cabalidad, a veces las buenas intenciones se quedan en eso, recordemos la renovación moral que es letra muerta.

Deseamos que pueda cumplir con sus promesas de campaña, que esa honestidad valiente sea capaz de erradicar la corrupción e impunidad que nos fueron heredadas por nuestros conquistadores. Queremos que esa honestidad valiente se convierta en realidad.


sábado 01 de diciembre de 2018

Recuento de los daños

sábado 01 de septiembre de 2018

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