/ sábado 6 de abril de 2019

Los hierros de AMLO

Nuevamente el Presidente de México tuvo otra de sus torpezas, desliz, hierro o como quiera usted llamarle. En su retórica populista, ahora se le ocurrió que España y el Estado Vaticano deben ofrecer una disculpa a México por los abusos cometidos durante la Conquista y la Colonia.

Había escuchado ridiculeces, pero ahora si rebaso los límites de la prudencia y diplomacia. Es evidente que cualquier proceso de colonización es sinónimo de despojo, es quitar a sus legítimos dueños lo que es suyo y, lo peor, hacerlo mediante el sometimiento y la violencia.

La ley del más fuerte, del más ambicioso y del más irrespetuoso. Esas son las características de cualquier conquista, colonización y despojo de lo que no es suyo. Algo que llama la atención es el que los países supuestamente más desarrollados son quienes perpetraron estos acontecimientos.

La historia nos ha dado muchos y variados ejemplos en épocas distintas. Los barbaros dominaban al débil, los poderosos a los desposeídos, los ricos a los pobres, los violentos a los pacíficos y los abusivos a los justos. Las civilizaciones supuestamente desarrolladas son quienes demuestran que su civilidad no existe cuando se trata de arrebatar lo que es de otros.

El dominio político es otro de los conceptos que justifican las conquistas de las sociedades desarrolladas sobre aquellas sociedades que al ser diferentes, se consideran como atrasadas y retrogradas.

En el caso de la conquista de América, los españoles lo hicieron distinto a los ingleses, el dominio de España se basó en la subordinación de los nativos, en tanto que el dominio de los ingleses aniquiló a los nativos.

Al término de varios siglos de conquista y dominación, fueron los criollos y los mestizos quienes encabezaron los movimientos de independencia, cansados de los privilegios que gozaban los europeos y el sometimiento por razón de lugar de nacimiento del que eran objeto los criollos y mestizos.

Los criollos al ser hijos de europeos recibían una buena educación y en consecuencia estaban al día de las tendencias ideológicas que prevalecían en su momento en el mundo civilizado de la Europa dominante y dueña de extensas regiones en muchas partes del mundo.

Si analizamos nuestros orígenes, la gran mayoría de la población de la América Latina que habitamos hoy día la región, somos mestizos, tenemos una mezcla de sangre europea e indígena y eso nos hace diferentes.

Considerando lo antes dicho y, recordando la reciente visita del presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, le entregó a AMLO el acta de nacimiento de su abuelo, oriundo de Cantabria. Este hecho implica que su abuelo debe pedir perdón a México, por el sólo hecho de ser español.

Lo que AMLO pierde de contexto es que han pasado, desde 1510 y hasta la fecha, varios siglos y, con ellos, muchas generaciones de españoles y de todo el mundo que vivimos en un contexto histórico diferente y no por lo que hicieron nuestros ancestros, bueno o malo, podemos ser calificados y exigidos por lo que no vivimos e hicimos.

Lo peor de AMLO es la forma malévola y traicionera en que maneja las relaciones diplomáticas, si fuera un estadista cabal y honesto, hubiera aprovechado la visita de Pedro Sánchez a México para de frente, pedirle y exigirle una disculpa a México por las atrocidades que cometieron sus compatriotas de siglos atrás, ¿no le parece hipócrita la forma de conducirse de AMLO?, a mí me parece que una persona que se comporta de esta forma no merece ser Presidente y muchos menos representar a México y avergonzarnos a todos los mexicanos.


Nuevamente el Presidente de México tuvo otra de sus torpezas, desliz, hierro o como quiera usted llamarle. En su retórica populista, ahora se le ocurrió que España y el Estado Vaticano deben ofrecer una disculpa a México por los abusos cometidos durante la Conquista y la Colonia.

Había escuchado ridiculeces, pero ahora si rebaso los límites de la prudencia y diplomacia. Es evidente que cualquier proceso de colonización es sinónimo de despojo, es quitar a sus legítimos dueños lo que es suyo y, lo peor, hacerlo mediante el sometimiento y la violencia.

La ley del más fuerte, del más ambicioso y del más irrespetuoso. Esas son las características de cualquier conquista, colonización y despojo de lo que no es suyo. Algo que llama la atención es el que los países supuestamente más desarrollados son quienes perpetraron estos acontecimientos.

La historia nos ha dado muchos y variados ejemplos en épocas distintas. Los barbaros dominaban al débil, los poderosos a los desposeídos, los ricos a los pobres, los violentos a los pacíficos y los abusivos a los justos. Las civilizaciones supuestamente desarrolladas son quienes demuestran que su civilidad no existe cuando se trata de arrebatar lo que es de otros.

El dominio político es otro de los conceptos que justifican las conquistas de las sociedades desarrolladas sobre aquellas sociedades que al ser diferentes, se consideran como atrasadas y retrogradas.

En el caso de la conquista de América, los españoles lo hicieron distinto a los ingleses, el dominio de España se basó en la subordinación de los nativos, en tanto que el dominio de los ingleses aniquiló a los nativos.

Al término de varios siglos de conquista y dominación, fueron los criollos y los mestizos quienes encabezaron los movimientos de independencia, cansados de los privilegios que gozaban los europeos y el sometimiento por razón de lugar de nacimiento del que eran objeto los criollos y mestizos.

Los criollos al ser hijos de europeos recibían una buena educación y en consecuencia estaban al día de las tendencias ideológicas que prevalecían en su momento en el mundo civilizado de la Europa dominante y dueña de extensas regiones en muchas partes del mundo.

Si analizamos nuestros orígenes, la gran mayoría de la población de la América Latina que habitamos hoy día la región, somos mestizos, tenemos una mezcla de sangre europea e indígena y eso nos hace diferentes.

Considerando lo antes dicho y, recordando la reciente visita del presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, le entregó a AMLO el acta de nacimiento de su abuelo, oriundo de Cantabria. Este hecho implica que su abuelo debe pedir perdón a México, por el sólo hecho de ser español.

Lo que AMLO pierde de contexto es que han pasado, desde 1510 y hasta la fecha, varios siglos y, con ellos, muchas generaciones de españoles y de todo el mundo que vivimos en un contexto histórico diferente y no por lo que hicieron nuestros ancestros, bueno o malo, podemos ser calificados y exigidos por lo que no vivimos e hicimos.

Lo peor de AMLO es la forma malévola y traicionera en que maneja las relaciones diplomáticas, si fuera un estadista cabal y honesto, hubiera aprovechado la visita de Pedro Sánchez a México para de frente, pedirle y exigirle una disculpa a México por las atrocidades que cometieron sus compatriotas de siglos atrás, ¿no le parece hipócrita la forma de conducirse de AMLO?, a mí me parece que una persona que se comporta de esta forma no merece ser Presidente y muchos menos representar a México y avergonzarnos a todos los mexicanos.


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