/ viernes 12 de julio de 2019

Las decisiones gubernamentales y los grupos reaccionarios

SOBRE EL CRISTAL

Por: Martha Evelia Gaytán

El ejercicio del poder público tiene muchas aristas, el que lo ejerce es el que tiene facultades legales para realizar este cometido, las decisiones que tome el gobernante repercutirán en los gobernados, en el país y más allende de las fronteras.

Es el turno de gobernar al presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien le entregaron sus antecesores un país con una gran deuda externa que hace que se destine más del 50% del presupuesto anual al pago solamente de los intereses de esa deuda.

Esto sin contar con la enorme deuda interna que el Gobierno mexicano tiene con empresarios de la iniciativa privada a los que se dejó de pagar, impidiendo con ello el crecimiento de la economía interna.

Todos sabemos que cuando existe una deuda, los acreedores mantienen a los deudores prácticamente en sus manos, así los gobernantes tienen que suplirse a sus exigencias y caprichos.

El gobernante entonces debe de ser muy audaz para poder “negociar” con esos acreedores respecto de esas exigencias y caprichos, para tratar de que le afecte lo menos posible a sus gobernados. A eso se le llama ejercer la política. Es el arte de “negociar para conciliar intereses”. Pero vaya que se requiere de prudencia, sagacidad, conocimiento, templanza y muchas otras cualidades más para ejercer la política negociadora frente nuestros acreedores. Tomando en cuenta que estos últimos han estado a través del poder del dinero, tomando e imponiendo decisiones a muchos países del orbe que como el nuestro han caído en sus manos.

Estos agiotistas son unas cuantas familias que han acumulado poder suficiente para imponer decisiones en el seno de los organismos internacionales como las ONU y sus filiales. Y se han dado el lujo de imponer presidentes en muchos países, vía la cuantiosa inversión para el ejercicio de la prostitución electoral por parte del pueblo, es decir, financiar las campañas políticas comprar el voto a través de ofrecer dinero, satisfactores como despensas, calentadores solares, plasmas de televisión, y otros. Pero todo tiene un precio, si el financiamiento de las campañas proviene de estos agiotistas internacionales a cambio exigirán luego del triunfo ganado con estas malas artes, concesiones, contratos o permisos emitidos por el gobierno que recién arriba al poder.

Cuando el financiamiento para la prostitución electoral proviene de empresarios nacionales, pueden exigir concesiones, contratos, permisos o cargos públicos donde se les permita obtener pingues beneficios.

Pero también dicho financiamiento de la prostitución electoral puede provenir del narcotráfico o del crimen organizado y ellos al final exigirán tener el control de la plaza y realizar libremente sus operaciones ilícitas, pues finalmente esto se ha negociado. Así el número de delitos crece de manera alarmante, balaceras, levantamientos, secuestros e incremento del número de adictos.

Eso ha estado pasando en México en las últimas décadas, ante lo cual no es nada fácil luchar contra una minoría, una casta que ha estado gozando de privilegios económicos a costa del erario público; aquellos que pertenecen a cargos públicos de importancia en los tres poderes de gobierno, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, que consideran que esos privilegios deben prevalecer. Y que se han sumado con su actuación a apoyar las acciones de los regímenes de gobierno corruptos.

Contra empresarios nacionales y extranjeros que habían hecho grandes planes con los recursos naturales de México o grandes negocios a costa del erario y de más endeudamiento para que el pueblo siga pagando.

Quienes han realizado la prostitución electoral, deben asumir su responsabilidad ante el aumento de los delitos, de la delincuencia organizada. De la corrupción que priva en el país, de las concesiones y venta de nuestros recursos naturales. Aquellos que dieron el dinero para comprar su voto exigirán que se les pague el favor.

Existen muchas fuerzas que se oponen al mínimo cambio y el gobierno de López Obrador se encuentra maniatado por el poder de los acreedores de México, enfrentado por los grupos reaccionarios que se niegan a perder privilegios entre ellos los trabajadores de la Federación de alto rango y todos aquellos que se quieren seguir beneficiando a costa del erario público. Eliminemos la prostitución electoral.

SOBRE EL CRISTAL

Por: Martha Evelia Gaytán

El ejercicio del poder público tiene muchas aristas, el que lo ejerce es el que tiene facultades legales para realizar este cometido, las decisiones que tome el gobernante repercutirán en los gobernados, en el país y más allende de las fronteras.

Es el turno de gobernar al presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien le entregaron sus antecesores un país con una gran deuda externa que hace que se destine más del 50% del presupuesto anual al pago solamente de los intereses de esa deuda.

Esto sin contar con la enorme deuda interna que el Gobierno mexicano tiene con empresarios de la iniciativa privada a los que se dejó de pagar, impidiendo con ello el crecimiento de la economía interna.

Todos sabemos que cuando existe una deuda, los acreedores mantienen a los deudores prácticamente en sus manos, así los gobernantes tienen que suplirse a sus exigencias y caprichos.

El gobernante entonces debe de ser muy audaz para poder “negociar” con esos acreedores respecto de esas exigencias y caprichos, para tratar de que le afecte lo menos posible a sus gobernados. A eso se le llama ejercer la política. Es el arte de “negociar para conciliar intereses”. Pero vaya que se requiere de prudencia, sagacidad, conocimiento, templanza y muchas otras cualidades más para ejercer la política negociadora frente nuestros acreedores. Tomando en cuenta que estos últimos han estado a través del poder del dinero, tomando e imponiendo decisiones a muchos países del orbe que como el nuestro han caído en sus manos.

Estos agiotistas son unas cuantas familias que han acumulado poder suficiente para imponer decisiones en el seno de los organismos internacionales como las ONU y sus filiales. Y se han dado el lujo de imponer presidentes en muchos países, vía la cuantiosa inversión para el ejercicio de la prostitución electoral por parte del pueblo, es decir, financiar las campañas políticas comprar el voto a través de ofrecer dinero, satisfactores como despensas, calentadores solares, plasmas de televisión, y otros. Pero todo tiene un precio, si el financiamiento de las campañas proviene de estos agiotistas internacionales a cambio exigirán luego del triunfo ganado con estas malas artes, concesiones, contratos o permisos emitidos por el gobierno que recién arriba al poder.

Cuando el financiamiento para la prostitución electoral proviene de empresarios nacionales, pueden exigir concesiones, contratos, permisos o cargos públicos donde se les permita obtener pingues beneficios.

Pero también dicho financiamiento de la prostitución electoral puede provenir del narcotráfico o del crimen organizado y ellos al final exigirán tener el control de la plaza y realizar libremente sus operaciones ilícitas, pues finalmente esto se ha negociado. Así el número de delitos crece de manera alarmante, balaceras, levantamientos, secuestros e incremento del número de adictos.

Eso ha estado pasando en México en las últimas décadas, ante lo cual no es nada fácil luchar contra una minoría, una casta que ha estado gozando de privilegios económicos a costa del erario público; aquellos que pertenecen a cargos públicos de importancia en los tres poderes de gobierno, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, que consideran que esos privilegios deben prevalecer. Y que se han sumado con su actuación a apoyar las acciones de los regímenes de gobierno corruptos.

Contra empresarios nacionales y extranjeros que habían hecho grandes planes con los recursos naturales de México o grandes negocios a costa del erario y de más endeudamiento para que el pueblo siga pagando.

Quienes han realizado la prostitución electoral, deben asumir su responsabilidad ante el aumento de los delitos, de la delincuencia organizada. De la corrupción que priva en el país, de las concesiones y venta de nuestros recursos naturales. Aquellos que dieron el dinero para comprar su voto exigirán que se les pague el favor.

Existen muchas fuerzas que se oponen al mínimo cambio y el gobierno de López Obrador se encuentra maniatado por el poder de los acreedores de México, enfrentado por los grupos reaccionarios que se niegan a perder privilegios entre ellos los trabajadores de la Federación de alto rango y todos aquellos que se quieren seguir beneficiando a costa del erario público. Eliminemos la prostitución electoral.