/ jueves 16 de diciembre de 2021

Fuera de Agenda | La moral a la baja

En la era de las redes sociales y la desinformación, pocas decisiones pueden respaldar un mensaje de fin de año como visitar a las tropas en sus cuarteles y reunirse con los oficiales en cada región militar del país. Sobre todo después de un año aciago, donde por tercer año consecutivo las humillaciones contra soldados en distintos puntos del país como la frontera norte o el estado de Michoacán, golpearon la moral del Ejército.

Hay un dicho en el mundo castrense que dice que la moral es el combustible para hacer funcionar un Ejército, la disciplina y la lealtad se nutren de ahí. Pocas veces la palabra humillación se había instalado como consenso en el mundo militar mexicano, es el resultado de la fallida política de seguridad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

El año 2021 está por concluir con las cifras de asesinatos y sucesos violentos en máximos históricos. En las últimas dos semanas las columnas de opinión le han recordado al presidente de la república que los más de 107 mil muertos de sus primeros tres años de gestión, rebasaron con mucho los más de 43 mil de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) y los 65 mil 834 de Enrique Peña Nieto. El blanco de críticas ante estas cifras han sido las fuerzas armadas.

Más allá de la retórica demagógica del comandante supremo de las fuerzas armadas, el general Luis Crescencio Sandoval González secretario de la Defensa Nacional, sabe que las cosas no van bien al interior de la institución a su cargo. En los últimos días circularon anónimos en redes cerradas de mensajería de texto donde se le critica su actitud condescendiente a cuanta ocurrencia del presidente de la república. Sobre todo se le cuestiona su falta de carácter para permitir que las tropas sean humilladas y “puestos de rodillas ante los grupos delincuenciales que existen en el país”.

Podría decirse que ante la férrea disciplina y las sanciones a las que se arriesgan quienes se atreven a ventilar sus opiniones, los mensajes anónimos son una costumbre en el Ejército para exponer descontentos o formular acusaciones cuando algo no marcha bien. El abuso de este tipo de recursos ha llevado a que se utilicen como evidencia para procesar a oficiales y generales sin mayores pruebas.

Esta semana el general Sandoval inició una gira en el territorio nacional aprovechando los festejos decembrinos y la celebración de fin de año. Visitar a las tropas en sus cuarteles es algo que hacían con cierta regularidad otros secretarios de la Defensa. La diferencia con el actual es que usó redes sociales para registrar el mensaje que envió el lunes a las tropas del centro del país, en las jurisdicciones de la primera y sexta militar; el martes en Pie de la Cuesta, en Guerrero, en la novena región militar, y en Culiacán y Hermosillo, en la tercera y segunda regiones militares; y el miércoles en Monterrey y Saltillo.

El general Sandoval es un hombre que entiende bien lo que vive la tropa en su día a día, él mismo lo experimentó como oficial de servicio en la sierra sinaloense en la campaña contra estupefacientes en los años ochenta denominada Fuerza de Tarea “Marte”.

El cúmulo de tareas que por orden presidencial han asumido las fuerzas armadas este sexenio comienza a pasar factura. Quizá por ello lo veremos más activo en 2022.

En la era de las redes sociales y la desinformación, pocas decisiones pueden respaldar un mensaje de fin de año como visitar a las tropas en sus cuarteles y reunirse con los oficiales en cada región militar del país. Sobre todo después de un año aciago, donde por tercer año consecutivo las humillaciones contra soldados en distintos puntos del país como la frontera norte o el estado de Michoacán, golpearon la moral del Ejército.

Hay un dicho en el mundo castrense que dice que la moral es el combustible para hacer funcionar un Ejército, la disciplina y la lealtad se nutren de ahí. Pocas veces la palabra humillación se había instalado como consenso en el mundo militar mexicano, es el resultado de la fallida política de seguridad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

El año 2021 está por concluir con las cifras de asesinatos y sucesos violentos en máximos históricos. En las últimas dos semanas las columnas de opinión le han recordado al presidente de la república que los más de 107 mil muertos de sus primeros tres años de gestión, rebasaron con mucho los más de 43 mil de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) y los 65 mil 834 de Enrique Peña Nieto. El blanco de críticas ante estas cifras han sido las fuerzas armadas.

Más allá de la retórica demagógica del comandante supremo de las fuerzas armadas, el general Luis Crescencio Sandoval González secretario de la Defensa Nacional, sabe que las cosas no van bien al interior de la institución a su cargo. En los últimos días circularon anónimos en redes cerradas de mensajería de texto donde se le critica su actitud condescendiente a cuanta ocurrencia del presidente de la república. Sobre todo se le cuestiona su falta de carácter para permitir que las tropas sean humilladas y “puestos de rodillas ante los grupos delincuenciales que existen en el país”.

Podría decirse que ante la férrea disciplina y las sanciones a las que se arriesgan quienes se atreven a ventilar sus opiniones, los mensajes anónimos son una costumbre en el Ejército para exponer descontentos o formular acusaciones cuando algo no marcha bien. El abuso de este tipo de recursos ha llevado a que se utilicen como evidencia para procesar a oficiales y generales sin mayores pruebas.

Esta semana el general Sandoval inició una gira en el territorio nacional aprovechando los festejos decembrinos y la celebración de fin de año. Visitar a las tropas en sus cuarteles es algo que hacían con cierta regularidad otros secretarios de la Defensa. La diferencia con el actual es que usó redes sociales para registrar el mensaje que envió el lunes a las tropas del centro del país, en las jurisdicciones de la primera y sexta militar; el martes en Pie de la Cuesta, en Guerrero, en la novena región militar, y en Culiacán y Hermosillo, en la tercera y segunda regiones militares; y el miércoles en Monterrey y Saltillo.

El general Sandoval es un hombre que entiende bien lo que vive la tropa en su día a día, él mismo lo experimentó como oficial de servicio en la sierra sinaloense en la campaña contra estupefacientes en los años ochenta denominada Fuerza de Tarea “Marte”.

El cúmulo de tareas que por orden presidencial han asumido las fuerzas armadas este sexenio comienza a pasar factura. Quizá por ello lo veremos más activo en 2022.