/ miércoles 13 de julio de 2022

El Espectador | Como dicen en la Casa Blanca: bullshit

Luego de la reunión del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, con el estadounidense Joe Biden, los gobiernos tienen planeado anunciar acciones conjuntas para mejorar la infraestructura fronteriza y abordar la migración irregular; mejorar la cooperación policial para interrumpir el flujo de fentanilo a ambos países; y promover la energía limpia, la innovación económica y la prosperidad. Muchos buenos deseos que se volvieron a lanzar en una llamada previa de contexto con funcionarios de Estados Unidos.

“También nos comprometeremos a profundizar nuestra cooperación para combatir las organizaciones criminales transnacionales que fomentan la violencia en ambos países. Con ese fin, estableceremos un grupo de trabajo operativo entre Estados Unidos y México en el marco de la Asociación de Seguridad del Bicentenario bilateral que se lanzó en octubre pasado para garantizar que estamos acelerando nuestros esfuerzos conjuntos para interrumpir el flujo de fentanilo a nuestros países”, explicó uno de los funcionarios estadounidenses.

No quisieron revelar nada de lo que directamente se trataría entre Biden y López Obrador, simplemente hablaron como en una conferencia de prensa de alguna empresa estadounidense que no puede hablar con sinceridad por miedo a afectar el precio de sus acciones si sueltan de más. Fue un acercamiento para aplacar los cuestionamientos ante la falta de información oficial y clara acerca del segundo encuentro entre el presidente de México y el de Estados Unidos. Fue una operación de Relaciones Públicas muy bien aplicada.

“Creo que la tragedia de San Antonio es lo más importante tanto para Estados Unidos como para México. Sabemos que muchos de los que perecieron en el incidente eran ciudadanos mexicanos. Así que ya estamos haciendo mucho para expandir nuestra cooperación para abordar estas redes de tráfico de personas. Y creo que mañana será muy importante para asegurarnos de que podamos avanzar juntos en eso”, adelantaron cuando les preguntaban qué se iba a hacer para frenar el flujo de migrantes que pasan por México.

Muchas incógnitas. Muchas sonrisas falsas. Pocos mensajes directos. Ambigüedad por encima de los ataques y los desaires esperados en público.

Hay muchas preguntas y el silencio dio pie a decenas de especulaciones principalmente de analistas en México, porque en Estados Unidos la visita del mandatario de la nación del sur pasó casi desapercibida.

“Lo que voy a decir es que el tema de la lucha contra la corrupción, el tema de la democracia y la gobernabilidad, el tema de la importancia de una prensa libre son temas que se han discutido entre ambos líderes en el pasado”, respondió uno de los funcionarios. “No siempre telegrafiamos esos temas públicamente, pero por lo general son el tema de una amplia discusión entre los dos líderes mientras piensan, en realidad, en la importancia de América del Norte y, francamente, cómo, como presidente y Vicepresidente realmente están pensando en la prosperidad económica, la seguridad de los Estados Unidos y las familias trabajadoras aquí; cómo, realmente, la colaboración con México es realmente central para eso. Entonces, estos son temas que ciertamente pueden surgir mañana, cómo han surgido en el pasado”.

Al final, casi nada surgió más allá de cuestionamientos y especulaciones.

El mensaje que quiere transmitir la Secretaría de Relaciones Exteriores es que fue un encuentro cálido…

Luego de la reunión del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, con el estadounidense Joe Biden, los gobiernos tienen planeado anunciar acciones conjuntas para mejorar la infraestructura fronteriza y abordar la migración irregular; mejorar la cooperación policial para interrumpir el flujo de fentanilo a ambos países; y promover la energía limpia, la innovación económica y la prosperidad. Muchos buenos deseos que se volvieron a lanzar en una llamada previa de contexto con funcionarios de Estados Unidos.

“También nos comprometeremos a profundizar nuestra cooperación para combatir las organizaciones criminales transnacionales que fomentan la violencia en ambos países. Con ese fin, estableceremos un grupo de trabajo operativo entre Estados Unidos y México en el marco de la Asociación de Seguridad del Bicentenario bilateral que se lanzó en octubre pasado para garantizar que estamos acelerando nuestros esfuerzos conjuntos para interrumpir el flujo de fentanilo a nuestros países”, explicó uno de los funcionarios estadounidenses.

No quisieron revelar nada de lo que directamente se trataría entre Biden y López Obrador, simplemente hablaron como en una conferencia de prensa de alguna empresa estadounidense que no puede hablar con sinceridad por miedo a afectar el precio de sus acciones si sueltan de más. Fue un acercamiento para aplacar los cuestionamientos ante la falta de información oficial y clara acerca del segundo encuentro entre el presidente de México y el de Estados Unidos. Fue una operación de Relaciones Públicas muy bien aplicada.

“Creo que la tragedia de San Antonio es lo más importante tanto para Estados Unidos como para México. Sabemos que muchos de los que perecieron en el incidente eran ciudadanos mexicanos. Así que ya estamos haciendo mucho para expandir nuestra cooperación para abordar estas redes de tráfico de personas. Y creo que mañana será muy importante para asegurarnos de que podamos avanzar juntos en eso”, adelantaron cuando les preguntaban qué se iba a hacer para frenar el flujo de migrantes que pasan por México.

Muchas incógnitas. Muchas sonrisas falsas. Pocos mensajes directos. Ambigüedad por encima de los ataques y los desaires esperados en público.

Hay muchas preguntas y el silencio dio pie a decenas de especulaciones principalmente de analistas en México, porque en Estados Unidos la visita del mandatario de la nación del sur pasó casi desapercibida.

“Lo que voy a decir es que el tema de la lucha contra la corrupción, el tema de la democracia y la gobernabilidad, el tema de la importancia de una prensa libre son temas que se han discutido entre ambos líderes en el pasado”, respondió uno de los funcionarios. “No siempre telegrafiamos esos temas públicamente, pero por lo general son el tema de una amplia discusión entre los dos líderes mientras piensan, en realidad, en la importancia de América del Norte y, francamente, cómo, como presidente y Vicepresidente realmente están pensando en la prosperidad económica, la seguridad de los Estados Unidos y las familias trabajadoras aquí; cómo, realmente, la colaboración con México es realmente central para eso. Entonces, estos son temas que ciertamente pueden surgir mañana, cómo han surgido en el pasado”.

Al final, casi nada surgió más allá de cuestionamientos y especulaciones.

El mensaje que quiere transmitir la Secretaría de Relaciones Exteriores es que fue un encuentro cálido…