/ viernes 12 de julio de 2019

Desigualdad, el gran pendiente en Aguascalientes

Por: Fernando Herrera

En su estudio: “México justo: propuestas de políticas públicas para combatir la desigualdad”, la Oxfam refiere que nuestro país se encuentra entre las 25 naciones con mayores niveles de desigualdad en el mundo. La brecha entre ricos y pobres es tan grande, refiere el citado documento, que aquí conviven el hombre más rico de América Latina y cincuenta millones de pobres.

Más allá de esa simple reflexión, lo importante del estudio es que los resultados confirman que más de la mitad de la población mexicana percibe pocas o nulas oportunidades de superar el rezago en el que actualmente vive. De manera más alarmante aún, casi 70% por ciento de los ciudadanos, dice la Oxfam, considera que la falta de acciones gubernamentales es la principal causa de su situación.

Si bien a partir de la segunda mitad del siglo XX hubo notables avances pata reducir las brechas de desigualdad en México, acercando a la población más rezagada aspectos como la educación, el acceso a la salud, el empleo y la vivienda, por citar los más elementales, hoy todavía persisten condiciones que impiden un desarrollo equilibrado de grupos, sectores y regiones del país.

Chiapas, Oaxaca y Guerrero son las entidades en las que se ha arraigado profundamente el rezago, la pobreza y la desigualdad. Sin embargo, diversas regiones del centro y norte del país también experimentan brechas de desigualdades que aún representan un gran pendiente para los gobiernos en turno, Aguascalientes, por ejemplo, posee seis municipios con altos niveles de pobreza y pobreza extrema, de acuerdo con la medición que realizó el Coneval en 2015.

San José de Gracia (59.6% pobreza y 5.3% pobreza extrema), Calvillo (56.8% pobreza y 5.3% pobreza extrema), Asientos (54% pobreza y 4.4% pobreza extrema), El Llano (55.1% pobreza y 5.3% pobreza extrema), Tepezalá (50.7% pobreza) y Rincón de Romos (3.3% pobreza extrema); se distinguen por sus comunidades rurales y sus altos índices de marginación. Desde hace varios años se ha impulsado de manera decidida el desarrollo en nuestra entidad. Los gobiernos locales han hecho extraordinarios esfuerzos por avanzar en la reducción de la pobreza y la desigualdad, pero aún queda mucho por hacer.

Al mapa regional anterior se suma un diagnóstico revelador, producto del Módulo de Condiciones Socioeconómicas del INEGI, presentado también en 2015. De acuerdo con este estudio, Aguascalientes se encuentra entre los primeros lugares con los mayores niveles de desigualdad por ingresos, entre la población más vulnerable y la población con mayor poder adquisitivo.

Es decir, mientras que una familia del decil I percibe en promedio tres mil 139 pesos al mes; una que se encuentra en el decil X, el más alto, percibe más de 80 mil pesos mensuales. La diferencia es simplemente abismal, de 25 veces más.

Esta asimetría distributiva en los ingresos es una de las causas más importantes de la desigualdad en México, pero no así en Aguascalientes.

El Colegio de México señala en su publicación “Desigualdades en México 2018”, que las causas de la desigualdad se entrelazan a lo largo de la vida de las personas, provocando una perpetuación de su condición cuando no hay, precisamente, una acción definida por parte de los gobiernos.

En este sentido, cabe una profunda reflexión sobre el desarrollo que ha tenido Aguascalientes en los últimos 40 años y sobre las condiciones que han permitido contrarrestar de manera eficiente las fuentes de desigualdad para los aguascalentenses.

El desarrollo de la infraestructura carretera, el acceso a la educación y los servicios de salud, las inversiones regionales, el impulso de sectores productivos como la agroindustria, la minería o la industria automotriz, la aplicación de programas sociales y por supuesto, la salvaguarda del Estado de derecho; son algunos de los factores que nos ha permitido atacar de frente ese gran pendiente que hoy todavía, desafortunadamente, lastima a miles en el estado.

El pendiente está ahí. Las acciones de gobierno para hacerle frente deben de ser pertinentes y bien planeadas.

Por: Fernando Herrera

En su estudio: “México justo: propuestas de políticas públicas para combatir la desigualdad”, la Oxfam refiere que nuestro país se encuentra entre las 25 naciones con mayores niveles de desigualdad en el mundo. La brecha entre ricos y pobres es tan grande, refiere el citado documento, que aquí conviven el hombre más rico de América Latina y cincuenta millones de pobres.

Más allá de esa simple reflexión, lo importante del estudio es que los resultados confirman que más de la mitad de la población mexicana percibe pocas o nulas oportunidades de superar el rezago en el que actualmente vive. De manera más alarmante aún, casi 70% por ciento de los ciudadanos, dice la Oxfam, considera que la falta de acciones gubernamentales es la principal causa de su situación.

Si bien a partir de la segunda mitad del siglo XX hubo notables avances pata reducir las brechas de desigualdad en México, acercando a la población más rezagada aspectos como la educación, el acceso a la salud, el empleo y la vivienda, por citar los más elementales, hoy todavía persisten condiciones que impiden un desarrollo equilibrado de grupos, sectores y regiones del país.

Chiapas, Oaxaca y Guerrero son las entidades en las que se ha arraigado profundamente el rezago, la pobreza y la desigualdad. Sin embargo, diversas regiones del centro y norte del país también experimentan brechas de desigualdades que aún representan un gran pendiente para los gobiernos en turno, Aguascalientes, por ejemplo, posee seis municipios con altos niveles de pobreza y pobreza extrema, de acuerdo con la medición que realizó el Coneval en 2015.

San José de Gracia (59.6% pobreza y 5.3% pobreza extrema), Calvillo (56.8% pobreza y 5.3% pobreza extrema), Asientos (54% pobreza y 4.4% pobreza extrema), El Llano (55.1% pobreza y 5.3% pobreza extrema), Tepezalá (50.7% pobreza) y Rincón de Romos (3.3% pobreza extrema); se distinguen por sus comunidades rurales y sus altos índices de marginación. Desde hace varios años se ha impulsado de manera decidida el desarrollo en nuestra entidad. Los gobiernos locales han hecho extraordinarios esfuerzos por avanzar en la reducción de la pobreza y la desigualdad, pero aún queda mucho por hacer.

Al mapa regional anterior se suma un diagnóstico revelador, producto del Módulo de Condiciones Socioeconómicas del INEGI, presentado también en 2015. De acuerdo con este estudio, Aguascalientes se encuentra entre los primeros lugares con los mayores niveles de desigualdad por ingresos, entre la población más vulnerable y la población con mayor poder adquisitivo.

Es decir, mientras que una familia del decil I percibe en promedio tres mil 139 pesos al mes; una que se encuentra en el decil X, el más alto, percibe más de 80 mil pesos mensuales. La diferencia es simplemente abismal, de 25 veces más.

Esta asimetría distributiva en los ingresos es una de las causas más importantes de la desigualdad en México, pero no así en Aguascalientes.

El Colegio de México señala en su publicación “Desigualdades en México 2018”, que las causas de la desigualdad se entrelazan a lo largo de la vida de las personas, provocando una perpetuación de su condición cuando no hay, precisamente, una acción definida por parte de los gobiernos.

En este sentido, cabe una profunda reflexión sobre el desarrollo que ha tenido Aguascalientes en los últimos 40 años y sobre las condiciones que han permitido contrarrestar de manera eficiente las fuentes de desigualdad para los aguascalentenses.

El desarrollo de la infraestructura carretera, el acceso a la educación y los servicios de salud, las inversiones regionales, el impulso de sectores productivos como la agroindustria, la minería o la industria automotriz, la aplicación de programas sociales y por supuesto, la salvaguarda del Estado de derecho; son algunos de los factores que nos ha permitido atacar de frente ese gran pendiente que hoy todavía, desafortunadamente, lastima a miles en el estado.

El pendiente está ahí. Las acciones de gobierno para hacerle frente deben de ser pertinentes y bien planeadas.