/ sábado 21 de julio de 2018

Descentralización

Desde la campaña política de Miguel de la Madrid, una de sus propuestas se refirió a la necesidad de implementar un plan para descentralizar las dependencias federales que cohabitaban en el entonces Distrito Federal.

Esta centralización a ultranza es una de las herencias que nos dejó la colonia española, 300 años de ultraje, robo y sometimiento de los nativos de estas tierras, 300 años de discriminación, explotación y despojamiento de los que vinieron a robar, es decir, los llamados conquistadores.

El maestro Carlos Alvear Acevedo siempre sostuvo que la historia de México no era la que todos conocíamos en los libros de texto oficiales, era algo muy diferente a lo que nuestros gobernantes querían que creyéramos.

La historia oficialista de México está llena de mentiras, de sucesos que nunca acontecieron, de heroísmos que jamás sucedieron y de tergiversaciones perversas que sesgaron la realidad de los hechos que marcaron nuestra historia.

Decía el Maestro Alvear Acevedo que los tres lastres que nos dejó la colonia fueron la centralización, la corrupción y la explotación o esclavismo al que sometieron a los nativos de las tierras de América, huellas del coloniaje que nunca debieron suceder.

Lamentablemente la historia del mundo está repleta de este tipo de sucesos en donde los países de Europa sometieron y dominaron extensas regiones del mundo. Los españoles dominaron el llamado continente americano, junto con los ingleses, franceses y portugueses.

Asia fue dominado por los ingleses y franceses, lo mismo que África y Oceanía. Lo peor es que esas llamadas conquistas no eran otra cosa que un robo injustificado y cruelmente impuesto a los pueblos conquistados.

En otras palabras, los europeos que decían ser las sociedades más avanzadas en su momento, se dedicaron a tomar lo que no era de ellos, es más, asesinaron a miles o millones de nativos que se oponían y que fueron sometidos por luchar en contra de esos conquistadores que les desposeían de sus propiedades.

Hago estos recuentos porque a pesar de ser un lastre la centralización de la actividad política, ello ha causado una indeseada concentración de la administración pública, económica, industrial y social en nuestro país. Ha causado hacinamiento, un desequilibrio de desarrollo.

México cuenta con dos regiones claramente diferenciadas, la región norte y centro, notoriamente industrializada y objeto de cuantiosas inversiones de infraestructura y en donde los estándares de desarrollo benefician a sus habitantes; y la región sur, en donde hay una marcada falta de inversiones y una concentrada sobreexplotación de sus recursos naturales.

La intención del virtual Presidente electo de México es atacar el mal de la centralización, y es por ello que ha anunciado una agenda pública para descentralizar aquellas dependencias federales que en función a sus actividades deben salir de la CDMX para desarrollarse en regiones cercanas a su deber ser.

Lamentablemente estas buenas intenciones atentan contra los intereses particulares de la burocracia que es o será forzada a mudarse a lugares que desconocen y que seguramente no están preparados para recibir a los miles o cientos de burócratas que llegarán a habitar esos lugares.

Somos un país en donde el desequilibrio regional es muy marcado y es difícil que de un día a otro pueda dar casa y servicios a esos nuevos habitantes que se incorporarán en esas desconocidas regiones.

Ya se vivió en Aguascalientes en donde luego de la llegada del INEGI en la década de los 80 del siglo pasado, la ciudad fue sobrepasada y encarecida por esa llegada masiva de cientos de burócratas.

Lo mismo sucederá con la pretendida y anunciada descentralización de las entidades federales que ha anunciado López Obrador, ejemplo de ello es el ex-secretario de Educación Pública de Salinas de Gortari y ahora nuevo Secretario de López Obrador, quien dice que desde el 1° de diciembre, despachará Puebla, claro que ello es posible, sin embargo la burocracia será más ineficiente y lenta en la toma de decisiones.

La pregunta aquí es ¿saben cuánto cuesta la descentralización?, ¿saben que su implementación es tardada?, ¿saben si los burócratas están dispuestos a mudarse?, ¿saben si los lugares a donde se marcharán cuentas con la infraestructura de vivienda y servicios que demandarán estos migrantes?, ¿saben cuánto costará?, ¿saben que al final del día esta descentralización costará más?, me pregunto, ¿es una ocurrencia o una promesa de campaña de alto costo?, ¡tiempo al tiempo!


Desde la campaña política de Miguel de la Madrid, una de sus propuestas se refirió a la necesidad de implementar un plan para descentralizar las dependencias federales que cohabitaban en el entonces Distrito Federal.

Esta centralización a ultranza es una de las herencias que nos dejó la colonia española, 300 años de ultraje, robo y sometimiento de los nativos de estas tierras, 300 años de discriminación, explotación y despojamiento de los que vinieron a robar, es decir, los llamados conquistadores.

El maestro Carlos Alvear Acevedo siempre sostuvo que la historia de México no era la que todos conocíamos en los libros de texto oficiales, era algo muy diferente a lo que nuestros gobernantes querían que creyéramos.

La historia oficialista de México está llena de mentiras, de sucesos que nunca acontecieron, de heroísmos que jamás sucedieron y de tergiversaciones perversas que sesgaron la realidad de los hechos que marcaron nuestra historia.

Decía el Maestro Alvear Acevedo que los tres lastres que nos dejó la colonia fueron la centralización, la corrupción y la explotación o esclavismo al que sometieron a los nativos de las tierras de América, huellas del coloniaje que nunca debieron suceder.

Lamentablemente la historia del mundo está repleta de este tipo de sucesos en donde los países de Europa sometieron y dominaron extensas regiones del mundo. Los españoles dominaron el llamado continente americano, junto con los ingleses, franceses y portugueses.

Asia fue dominado por los ingleses y franceses, lo mismo que África y Oceanía. Lo peor es que esas llamadas conquistas no eran otra cosa que un robo injustificado y cruelmente impuesto a los pueblos conquistados.

En otras palabras, los europeos que decían ser las sociedades más avanzadas en su momento, se dedicaron a tomar lo que no era de ellos, es más, asesinaron a miles o millones de nativos que se oponían y que fueron sometidos por luchar en contra de esos conquistadores que les desposeían de sus propiedades.

Hago estos recuentos porque a pesar de ser un lastre la centralización de la actividad política, ello ha causado una indeseada concentración de la administración pública, económica, industrial y social en nuestro país. Ha causado hacinamiento, un desequilibrio de desarrollo.

México cuenta con dos regiones claramente diferenciadas, la región norte y centro, notoriamente industrializada y objeto de cuantiosas inversiones de infraestructura y en donde los estándares de desarrollo benefician a sus habitantes; y la región sur, en donde hay una marcada falta de inversiones y una concentrada sobreexplotación de sus recursos naturales.

La intención del virtual Presidente electo de México es atacar el mal de la centralización, y es por ello que ha anunciado una agenda pública para descentralizar aquellas dependencias federales que en función a sus actividades deben salir de la CDMX para desarrollarse en regiones cercanas a su deber ser.

Lamentablemente estas buenas intenciones atentan contra los intereses particulares de la burocracia que es o será forzada a mudarse a lugares que desconocen y que seguramente no están preparados para recibir a los miles o cientos de burócratas que llegarán a habitar esos lugares.

Somos un país en donde el desequilibrio regional es muy marcado y es difícil que de un día a otro pueda dar casa y servicios a esos nuevos habitantes que se incorporarán en esas desconocidas regiones.

Ya se vivió en Aguascalientes en donde luego de la llegada del INEGI en la década de los 80 del siglo pasado, la ciudad fue sobrepasada y encarecida por esa llegada masiva de cientos de burócratas.

Lo mismo sucederá con la pretendida y anunciada descentralización de las entidades federales que ha anunciado López Obrador, ejemplo de ello es el ex-secretario de Educación Pública de Salinas de Gortari y ahora nuevo Secretario de López Obrador, quien dice que desde el 1° de diciembre, despachará Puebla, claro que ello es posible, sin embargo la burocracia será más ineficiente y lenta en la toma de decisiones.

La pregunta aquí es ¿saben cuánto cuesta la descentralización?, ¿saben que su implementación es tardada?, ¿saben si los burócratas están dispuestos a mudarse?, ¿saben si los lugares a donde se marcharán cuentas con la infraestructura de vivienda y servicios que demandarán estos migrantes?, ¿saben cuánto costará?, ¿saben que al final del día esta descentralización costará más?, me pregunto, ¿es una ocurrencia o una promesa de campaña de alto costo?, ¡tiempo al tiempo!


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